Carta de Arras del Cid, s. XI

Edición facsímile realizada en 1999 de dos cartas manuscritas en folio mayor, uno de los pocos documentos que se conservan de la mítica figura del Cid Campeador, editado con motivo del noveno centenario de su muerte.

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Edición facsímile realizada en 1999 de dos cartas manuscritas en folio mayor, uno de los pocos documentos que se conservan de la mítica figura del Cid Campeador, editado con motivo del noveno centenario de su muerte.

Siglo XI. Original en pergamino custodiado en el Archivo de la Catedral de Burgos. Escrito en latín en letra visigótica redonda. Tamaño 57 x 420 X 570 mm.

Edición galardonada con el Premio Fray Luis de León año 2000 a la mejor labor editorial en Ediciones Especiales y Facsímiles.

Edición limitada a 1.099 (año de la muerte del Cid) ejemplares numerados con acta notarial y presentada en un soberbio estuche y acompañada de volumen de estudios.

En la capilla del Corpus Christi de la catedral de Burgos se exhibe un arcón medieval que desde hace siglos forma parte de la leyenda cidiana, como si fuera una de aquellas dos arcas «cubiertas de guadalmeçí e bien enclaveadas, los guadameçís vermejos e los clavos bien dorados», que aparentaban guardar los tesoros del Cid, pero que sólo contenían arena y que, según el Poema de Mío Cid, sirvieron de señuelo para que los prestamistas Raquel y Vidas socorrieran a Don Rodrigo con seiscientos marcos de plata, a tiempo de que éste emprendiera el camino del destierro.

Se puede dar por seguro que en ese arcón, dispuesto en su interior para guardar documentos, se conservó el pergamino de la «kartula donacionis vel profiliacionis» por la que, el 19 de julio del año 1074, se dotaban mutuamente los esposos Rodrigo Díaz de Vivar y Dª Jimena Díaz. Eso explica que, andando el tiempo, dieran en llamar Cofre del Cid al mencionado arcón.

No es posible determinar cómo, cuándo y por qué vino a parar al Archivo Catedralicio esa Carta de Arras que, por cierto, no menciona entre sus confirmantes a eclesiástico alguno. Cabe aventurar la hipótesis de que ello tuvo lugar al morir Dª Jimena, que sobrevivió a su marido por lo menos catorce años. Según la misma Carta de Arras, los bienes que en ella se mencionan deberían pasar a sus hijas. Pero la menor, María, casada con Ramón de Berenguer III, había muerto y le había dejado en Barcelona dos nietas: María y Jimena; en cuanto a Cristina, casada con el infante Ramiro Sánchez, vivía en Navarra. Todas estaban y estarían lejos de Castilla. Es natural que los bienes se vendieran. Si, como parece, el comprador de algunos de ellos fue el Cabildo, la Carta de Arras equivalía a un título de propiedad, que los canónigos guardaron celosamente.

A pesar de esta notoriedad del documento en el ámbito científico, muchos agradecerán que, con ocasión del IX centenario de la muerte del Cid, se publique una vez más, no como simple reiteración y a mayor abundamiento, sino en cuidada edición facsimilar, que va acompañada de estudios pertinentes, a cargo de verdaderas autoridades en la materia, como son los profesores Dr. Gonzalo Martínez y Dr. Manuel Zabalza.

Ejemplar completo y en perfecto estado. Acompañamos como regalo de una edición a pliego completo de “La Carta de Arras del Cid y Dª. Ximena”, realizada e impresa a título privado.

Gastos de envío por cuenta del comprador, según pedido y destino. Consúltenos sin compromiso (indicando la referencia del artículo) cualquier duda.

  • Carta Arras Cid
    Descárguese el fichero pdf con más información sobre esta interesante, histórica y bella edición.

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